A Pie de Obra
Es una característica propia de la arquitectura proyectada con materiales cerámicos que suele ser fácil encontrar una fábrica que los produzca cerca de la localización de la obra.
Aunque debido a la globalización y las características del abaratamiento del transporte continental o transoceánico, el ladrillo ha empezado a viajar bien (lo hemos visto en conarquitectura 88) parece que el planeta agradecerá que, a la ya exigente –energéticamente hablando– industria de la construcción, no se sume una excesiva huella de carbono de la puesta en obra de los materiales.
Hemos hecho, entre las últimas obras seleccionadas para este número, una sencilla evaluación y hemos encontrado ocho proyectos donde el material principal o secundario de la obra ha sido obtenido en la misma obra (bien porque sea una reutilización del existente o porque se haya obtenido en el lugar) o a una distancia inferior a unos 100 km. Lo que tardaría un camión en llegar, aproximadamente, una hora. Algunas de estas obras han sido proyectadas con ese planteamiento previo, ya que el arquitecto así lo persigue. En otras, ha sido pura serendipia. El material cerámico, por fortuna, siempre “ha estado ahí”.













