Dado que las ciudades representan más del 70 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y que la acelerada urbanización aumenta la exposición a los riesgos climáticos y de desastres, un selecto grupo de los arquitectos más importantes del mundo se reunió la semana pasada en el Simposio de Arquitectura BRICK AWARD 26 en Viena para debatir cómo pueden contribuir a garantizar que las ciudades del futuro sean resilientes, sostenibles e inclusivas.
Desde 2004, el premio bienal BRICK AWARD ofrece a los arquitectos una plataforma para sus diseños únicos y celebra los productos de construcción de ladrillo y cerámica como materiales atemporales para una arquitectura innovadora y vanguardista. Organizados por wienerberger, estos premios independientes reúnen a algunos de los pioneros más inspiradores e innovadores de la arquitectura de ladrillo a nivel mundial, proporcionando un sinfín de conocimientos y experiencias que se comparten y desarrollan en un simposio que tiene lugar los días posteriores a la ceremonia de entrega de premios.
Bajo el lema “Ciudades del futuro: Transformación para un mañana resiliente, sostenible e inclusivo”, el Simposio de Arquitectura BRICK AWARD 26 reunió a destacados pensadores del sector para debatir el papel fundamental de la arquitectura, la planificación urbana y el sector de la construcción en la creación de las ciudades sostenibles del futuro.
A través de una serie de ponencias, el simposio presentó proyectos e ideas innovadoras, radicales y revolucionarias que suscitaron debates sobre soluciones y posibilidades para crear ciudades más resilientes y habitables para todos.
Arquitectura en diálogo con el lugar, la cultura y la materia
Daniel Mangabeira, cofundador de BLOCO Arquitetos, firma líder en arquitectura brasileña contemporánea, destacó la importancia de “construir con el lugar” a través del ejemplo del Cerrado brasileño, un vasto territorio ecológicamente rico pero cada vez más amenazado en el corazón de Brasil. Al enmarcar el Cerrado como paisaje físico y cultural, Mangabeira explicó cómo el trabajo de BLOCO Arquitetos responde a las presiones ambientales y las desigualdades espaciales en la región.
“En Brasilia, heredamos una arquitectura moderna profundamente conectada con la estructura, la luz y el paisaje. Hoy, nuestro desafío es llevar adelante este legado, respondiendo a la fragilidad ambiental y las desigualdades sociales contemporáneas. En el Cerrado, uno de los biomas más amenazados del mundo, la arquitectura debe incorporar el territorio, reconociendo sus límites, preservando su memoria y comprendiendo el paisaje mismo como parte del proyecto”, afirmó Daniel Mangabeira. Sus reflexiones ayudaron a los delegados a explorar cómo la arquitectura puede reconectar la construcción con el territorio y abordar los desafíos contemporáneos, proponiendo futuros más resilientes y sensibles al contexto.
Tomando como referencia Vietnam ejemplos prácticos de cómo fomentar la sensibilidad cultural y la inclusión, la fundadora de ARB Architects, Nguyen Há, explicó el concepto de “Serenidad Situada”. Este enfoque, implementado por Há a través de su iniciativa MM Labs, concibe los edificios no como objetos, sino como procesos de creación de conocimiento mediante la materia.
“La Serenidad Situada ve la arquitectura como una entidad viva, en constante evolución a través de la experimentación con la materia, la memoria y los sistemas de creencias de un territorio” , afirmó Nguyen Há.
A través de la investigación, la experimentación y la práctica, la Serenidad Situada integra materiales del sitio, procesos de creación y conocimiento tácito como agentes vivos que portan memoria, territorio y sistemas de creencias. En este sentido, la arquitectura se convierte en un archivo vivo, donde lo sagrado no se representa, sino que se construye y se experimenta con delicadeza.
Preservar el pasado, dar forma al futuro: arquitectura para ciudades resilientes y habitables
El simposio también analizó ejemplos de estrategias de reutilización adaptativa en África Occidental, donde Jeanne Autran-Edorh, cofundadora de Studio NEiDA, considera que hay mucho que aprender de la arquitectura que precede y trasciende la disciplina tal como se entiende hoy en día. Studio NEiDA se dedica a documentar los edificios modernistas producidos en las décadas posteriores a la independencia de las antiguas potencias coloniales, proponiendo futuros para estas estructuras arraigados en las comunidades que las habitan.
«Una ciudad resiliente es aquella que transforma y adapta lo que ya existe. Para las ciudades de África Occidental en las que trabajo, esto significa lidiar con una historia de la construcción cuya transmisión fue violentamente interrumpida por el colonialismo y luego aplanada por el canon dominante. El conocimiento en manos de artesanos y generaciones de constructores corre el riesgo de perderse, mientras que las ruinas modernas se interpretan como un fracaso en lugar de un potencial. Estos múltiples legados, estudiados y aplicados con cuidado, pueden sentar las bases de una arquitectura adecuada para un futuro de vida urbana comunitaria», afirmó Jeanne Autran-Edorh.
Rechazando las soluciones universales, Autran-Edorh señaló la multitud de maneras en que esto puede lograrse.
El Brooklyn Bridge Park en Estados Unidos, financiado mediante un modelo económico autosostenible que se ha convertido en un referente para proyectos ambiciosos de espacios públicos, fue el tema central de una charla impartida por Matthew Urbanski, socio de MVVA. Tras más de 20 años de desarrollo, el parque ha transformado una zona ribereña abandonada en un paisaje público visitado por cinco millones de personas al año.
«Los parques son los lugares de encuentro más vitales y acogedores para las comunidades urbanas, ya que les proporcionan una conexión con la naturaleza y entre sí. Esperamos que la historia de la creación del Brooklyn Bridge Park inspire a otras ciudades a aprovechar las oportunidades y afrontar los retos que presentan los proyectos de paisajes cívicos a gran escala», afirmó Matthew Urbanski.
El proyecto sienta un precedente para proyectos ribereños a nivel mundial, ya que reconecta a las ciudades con sus costas y proporciona protección contra las tormentas frente al cambio climático. La idea del Brooklyn Bridge Park surgió de la ciudadanía en respuesta a un plan propuesto para construir torres de apartamentos a la orilla del río. Urbanski explicó cómo, mediante la defensa de los intereses de la comunidad y la participación ciudadana, la visión de un parque ribereño continuo y accesible se convirtió en realidad.
“En wienerberger nos enorgullece ofrecer, una vez más, un foro para que los innovadores líderes del mundo conecten con sus colegas y promuevan las mejores prácticas en la arquitectura global. La urgencia de este debate y las perspectivas que aporta son vitales no solo para nuestro sector, sino para todo el mundo de la construcción”.
Heimo Scheuch, Director ejecutivo

