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Raptando arquitectura gastada por el tiempo / Materiales usados en contra del “aggiornamento”, por Rogelio Ruiz Fernández

Arquitectura construida con materiales usados, para realizar arquitectura gastada por el tiempo. Obras en contra del aggiornamento.

 

Podemos pensar que las eflorescencias son un problema, que los chorretones de humedad una desgracia y también los líquenes y plantas que anidan en las llagas y las palomas que crecen en los mechinales. O podemos pensar que son, en realidad, la vida, la otra vida que habita las construcciones que nosotros llenamos.

Podemos pensar también que la irregularidad de los ladrillos hechos a mano, que la variedad de color de las cerámicas que cubren mucha arquitectura de Aalto, su falta de planeidad son un defecto, como también los materiales gastados o pensar quizá que son una virtud. Todas estas cosas, y las zapatillas viejas que quieren que tires, y los tejanos que lloras porque son tan tuyos, tan tú mismo, y no te entran ya… todas estas cosas te las da el tiempo. También el tiempo te da las arrugas ganadas a pulso con cientos de miles de sonrisas.

El aggiornamento consiste en borrar el estilo del pasado y añadir sobre el edificio el lenguaje contemporáneo (Alberti en Rimini, Palladio en la Basílica de Vicenza…) pero aquí hablaremos de lo contrario: utilizar elementos del pasado para buscar antigüedad en lo que no la tiene o para enlazarnos con un edificio anterior.

Las iglesias visigodas que expolian material de ruinas romanas gastadas, no era sólo para ahorrar en su factura sino para adquirir, para envestirse de la antigüedad y prestigio de la primera. La catedral de Siracusa esta hecha sobre el templo de Atenea y por tanto, mata la cultura pagana con la nueva (en verdad está dejándola vivir). Las capillas rurales son a veces más jóvenes que el tejo que las acompaña y que marcaba el lugar de ritos más antiguos…

Alois Riegl (nota 1) cuando magistralmente nos desmenuza los valores que encontramos en los monumentos, describe como uno de los más importantes, -comenta además que es un valor entendido por todo el mundo- el “valor de antigüedad”. Esa pátina, desgaste que se aprecia como un cariño hacia el paso de los años, es valorado también en culturas como la japonesa, dónde da gusto ver esos escalones de los templos gastados por el centro y ver en textos ese aprecio por lo que no brilla.

Materiales

“El tiempo gran escultor” es un artículo de Marguerite Yourcenar (nota 2), donde también nos habla de la escultura que, cuando acaba de ser terminada, empieza un camino en busca de nuevo de la condición de roca primigenia. Sin embargo nos tememos que esta calidez que vemos consensuada en la piedra gastada no siempre se comparte como veneración en otros materiales.

Sobre el hierro oxidado, Saint Exupéry (nota 3) nos dice lo siguiente:

“Después de 6000 años, las piedras de un templo siguen conservando el calor del hombre; pero un poco de herrumbre, una noche de lluvia, y ese paisaje de estación aparece ante mí totalmente gastado.”

No obstante, no sabemos dónde situar el inicio de la fiebre del cortén, quizá en el “BancoBao” de Saénz de Oiza, pero su utilización en ámbitos patrimoniales fue una fiebre que todos padecimos y que recorrió un montón de proyectos. El Caixaforum de Madrid (ca27) sobrepuso a la antigua fábrica de ladrillo el acero oxidado y muchos otros antes y después. El material gastado presenta distintas lecturas en diversas culturas que nos interesa valorar en este texto.

Por ejemplo, en nuestro entorno, la madera, a pesar de que la tenemos tan preciosa en las construcciones rurales (hórreos con más de trescientos años…) el común de los mortales la quiere barnizada, perfecta como el carenado de los Riva que surcan los canales venecianos; y aunque en ámbitos nórdicos o británicos se admite y disfruta como muerta y antigua, sin brillar, aquí se entiende como descuidada y no se aprecia vulgarmente su meteorización.

Yendo a los materiales cerámicos es frecuente ver cómo se cambian tejados en edificios antiguos renovando soportes y canales y utilizando las viejas tejas como cobijas, “Vieja, sólo la teja”, como medio de no destacar entre los tejados vecinos. Volviendo a Yourcenar en su más conocido libro pone estas palabras en boca de Adriano (nota 4):

“En Roma utilizaba de preferencia el ladrillo eterno, que sólo muy lentamente vuelve a la tierra de la cual ha nacido y cuyo lento desmoronamiento e imperceptible desgaste se cumplen de modo tal que el edificio sigue siendo montaña aun cuando haya dejado de ser visiblemente una fortaleza, un circo o una tumba.”

Escala

Queremos en estas líneas fijar dos conceptos:

  1. En una escala pequeña, nos interesa analizar la utilización de materiales gastados por el tiempo en la conformación de nuevas arquitecturas: un nuevo muro realizado con ladrillos reciclados, un nuevo pavimento utilizando losas viejas… Como los pavimentos de la Acrópolis de Atenas de Pikionis (nota 5). Sostenibilidad sí, pero no altruista por un mejor planeta, sino con esa vocación de integración en un contexto antiguo o de revestir de solera lo que acaba de ser hecho.
  2. En una escala más grande, el tiempo pasado que se apresa en la obra nueva, es decir, incluir elementos antiguos dentro de una nueva arquitectura para así engancharnos a la historia. Aparece esta manera de actuar a su vez de dos maneras: una, rodeando elementos del pasado con obras actuales, pero también a veces cambiando de lugar elementos antiguos y “mintiendo”. Todo es una cuestión de proporción. Cuando el teatro Marcelo se ocupó con edilicia, o el palacio de Diocleciano de Split o, antes de ser repristinado, el Anfiteatro de Arlés, fueron rellenados con edificios de su tiempo, del de ellos, que por una voluntad pragmática ocupaban sus vacios para generar un nuevo y contrastante objeto arquitectónico. Fueron colonizados y cambiaron su imagen.

Precisamente la rapiña de elementos de edificios abandonados es el principal motivo de ruina y desaparición de edificios históricos. La ruina se convierte en cantera y de este modo el traslado de elementos preserva lo escultórico deslocalizado y hace que se pierda el conjunto.

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Pequeña escala: la pieza

En la construcción de la presa de las tres Gargantas en China, las personas cuyo pueblo iba a ser anegado, no solo eran obligadas a abandonar su residencia, sino también a ir sacando los ladrillos de sus muros para aprovecharlos después y que no se desperdiciaran bajo el agua… En este ejemplo la reutilización se produce por motivos económicos, pero el empleo de elementos del pasado, ya expuestos al tiempo, recogidos en almacenes de demoliciones , hace que las nuevas construcciones presenten una textura especial, que nazcan ya con un tiempo raptado.

El ejemplo de Döllgast en la Alte Pinakothek de Munich (foto 1) es el paradigmático, allí la utilización de ladrillos de demoliciones, pero estos de las amargas demoliciones de la guerra, sirven de algún modo para coser la herida del edificio gravemente dañado, como el Ave Fénix que surge de sus cenizas (nota 6). Cuando vas a la escuela de Arquitectura de Cambridge, la adición de Collin St John Wilson (foto 2) (con Alex Hardy) de 1956-58 (nota 7) te atrapa por el viejo ladrillo que da continuidad a la medianera del edificio fundador conectándote con él.

Se consiguió utilizando material de segunda mano de los almacenes de Cambridge, es decir pura sostenibilidad cuando la palabra no rellenaba todos los escritos. Una vez que consigue de este modo “el permiso” para estar ahí, salta a la modernidad en las formas, pero siempre ligado al pasado de una manera tan modesta.

El mismo arma la utilizan O´Donnel y Tuomey en la escuela multiconfesional de Ranelagh Dublín (foto 3) (ca52) donde para integrarse en un barrio consolidado de vivienda unifamiliar rompe la escala del edificio y utiliza también ladrillos de desecho.

El museo de Alvaro Siza en Hombroich (foto 4) (ca31), que para realizar esta nueva fase de un museo existente, utiliza ladrillos usados como los del edificio que da origen. También el reciente museo de Arte de Ravensburg (foto 5) (Lederer, Ragnarsdóttir Oei) (ca 56). O las actuaciones con teja plana del propio edificio en Matadero Madrid de Arturo Franco (foto 6) (ca 24) que son una delicadeza y además, por el uso sorprendente del material: la teja como ladrillo, genera una lectura interesantísima.

Elementos históricos en nuevos edificios

En el Barroco Rural asturiano, los palacios a menudo incluyen en una de sus cuatro esquinas una torre medieval cilíndrica, que los señores utilizaban para dar mayor antigüedad a su estirpe. En la Plaza del Forum de Arles (foto 7) una vivienda enquista en su fachada un trozo del Foro Romano y parece que juega compositivamente con ella en el chaflán. ¿Cuántas iglesias conservan su portada y rehacen otras partes de la misma? Siguiendo en Francia, en la catedral de Saint-Étienne de Toulouse (foto 8) no se sabe por dónde empezar para seguir la pista de la historia.

Otras veces como la portada que Scarpa utiliza en su Escuela de Arquitectura de Venecia (foto 9) al cambiar su posición original y tumbarla, la mentira se esfuma y se convierte en un cambio semántico de un lexema pasado que no engaña sino ironiza, juega con nuestro intelecto. O el mercado de Málaga (foto 10) (ca49) (1876-1879), dónde Joaquín Rucoba incorporó como puertas las de las Atarazanas Nazaríes, uniéndose a la historia, cuando las estructuras de hierro de los mercados en muchos casos se veían como arquitectura de segunda frente a los edificios beauxartianos (ca49).

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Congelación

A veces esta incorporación de piezas antiguas, pecios dejados por la mar del tiempo, en muros nuevos se produce como si estuvieran congelados, cogidos en un momento como el mosquito fosilizado en ámbar. Il sperone de Stern en el coliseo romano (foto 11) deja la estructura dañada paralizada en el momento de su ruina, con los arcos rotos a punto de caer, y de algún modo se convierte en fotografía, ya que capta un instante.

Linazasoro en las Escuelas Pías (foto 12) (ca12) recoge en el muro también restos antiguos que, ¿qué mejor lugar?, quedan así guardados en el propio edificio (como nos aconsejaba Boito). O el mismo arquitecto en la rehabilitación de la Iglesia de San Lorenzo en Valdemaqueda, Madrid (foto 13) (1997-2001) (ca 5) donde juega con varios de los epígrafes aquí tratados, y deja la puerta como en el aire etérea sobre el muro mudo.

O el museo en la Iglesia de Duisburg de Zumthor (foto 14) donde el resto sobresale del paño de ladrillo como las rocas a punto de ser cubiertas por una marea vertical.

La piel descarnada

Muchas veces, edificios de piedra tradicionales se desvisten de sus morteros para ver la textura de la piedra, y aunque no fueran hechos para tener su mampostería vista se les otorga esa imagen para mostrar su condición de antiguos. Pionero fue Scarpa (foto 15) en estas lides, y recoge con maestría el testigo Guido Canali (fotos 16 y 17) en obras de Parma como viviendas en el corazón histórico o el museo de la ciudad.

Se está realizando la misma estética desde elementos fabriles y museos. Muchos de ellos tenían un acabado continuo interior pero se prefiere su exposición descarnada. Todo ello, da una sensación de pobreza que se ajusta bien a las intenciones actuales de mostrar la contención, háyala o no.

Quizá la primera vez que me sorprendió esta dejadez controlada, como el flequillo de un adolescente, fue en el Palais de Tokyo de Paris, obra desnuda y temprana de Lacaton & Vassal que entonces me parecía “arquitectura a medio hacer”.

Recientemente Chipperfield en el Neues Museum de Berlín (foto 18) (pero también con una voluntad de textura antigua en el magnífico edificio de enfrente, con la calidez y el acabado con piedra molida dando la sensación de ya largo tiempo allí establecida).

En España, Jordi Garcés (foto 19) (2003-2007) en las viviendas del 22@ (ca41), La-Hoz en el centro Daoiz y Velarde (foto 20) (2007-13)(ca52) o el Caixaforum (foto 21) (2008) (ca27) ya citado de Herzog y De Meuron… Estos suizos han utilizado frecuentemente este arma de la fábrica desnuda tanto aquí como en el Museo Küppersmühle en Duisburg o en la misma Tate.

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Escala grande, arquitectura antigua reintegrada

Otro tema interesante conceptualmente es cuando se incorporan edificios enteros a uno nuevo también para “fagocitar” los valores de antigüedad de aquel. A veces como en Coventry, (Sir Basil Spence) (foto 22) o en Berlin en la Ku´damm (Eiermann) los restos vienen de contiendas bélicas. Otras ocasiones es el paso del tiempo el que se ha llevado partes y se integra ahora lo que queda en un nuevo organismo contemporáneo: Hispano- Luso en Zamora (de las Casas), Patio Herreriano Valladolid (foto 23) (ca 5) (Arnuncio-Aizpún-Blanco)…

La forma de incorporar esa arquitectura que nos llega puede ser la del collage, envolviéndolo o abrazándolo a veces, dejando el protagonista como elemento principal como Collin St John en el Greenwich Building Society, (foto 24) o como hicimos con el edificio Le Peuple en Bruselas (Uria-Ruiz-G.Astorga) (foto 25), quedando como protagonista la pieza recuperada.

Aunque más frecuente, siguiendo los pasos de Asplund, es la adición cómplice: enlazar con las impostas alturas, materiales… pero variar el lenguaje. De esta línea sería un ejemplo la ampliación del edificio de Justicia, poco conocido, de Mc Cullough Mullvin en Dun Laoghaire, Dublin (1990) (foto 26) que sigue la senda del nórdico.

Quisieramos pensar, y pensamos, que la inmensa mayoría de los ejemplos que aquí presentamos, fueron diseñados por autores respetuosos con otros momentos de la historia, aunque quizá lo que nos pasa es que no nos sentimos seguros en nuestro tiempo y que añoramos el pasado y lo queremos hacer nuestro, para investir así de prestigio nuestros nuevos y flamantes proyectos. ¿Nuevos vinos en odres viejos?

Artículo Reflexiones sobre Arquitectura publicado originalmente en conarquitectura 57.
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