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Taller en DOCOMOMO Monterrey (México) sobre arquitectura moderna impartido por Rogelio Ruiz Fernández, profesor invitado de la UANL en 2014

El presente artículo trata de mostrar de una manera general, no exhaustiva, la presencia del movimiento moderno y de la arquitectura moderna en Monterrey centrándose en una visión sobre el planteamiento urbano, arrasador a veces como lo era el primer movimiento moderno, con la consecuente valoración de elementos como las torres o desventramientos como la Macroplaza en una búsqueda, que se ha llevado sin prejuicios patrimoniales sobre la ciudad antigua, del urbanismo moderno. Estudiamos asimismo su situación y su concreción en una serie de iglesias, destacando además el movimiento moderno colorista donde la arquitectura se muestra, desde nuestro punto de vista, más sorprendente y original (Barragán y Legorreta).

El primer encuentro

En el primer contacto que uno tiene con la ciudad de Nápoles no puede dejar de sorprenderse por el descuido con el que los niños juegan al fútbol en la calle usando como porterías las fachadas barrocas. Es tan ingente el patrimonio de la ciudad italiana que sobrepasa sus posibilidades de mantenerlo e incluso, y es más grave, las de valorarlo como algo excepcional. Algo parecido pasa en Monterrey con el Movimiento Moderno, que lejos de ser una actitud innovadora, o incluso snob como lo fue en algún momento europeo, es simplemente la manera en la cual las cosas se construyen.

Deberíamos de empezar por decir que una de las cementeras más importantes del mundo CEMEX (Cementos de México) se encuentra radicada orgullosamente en esta ciudad de más de cuatro millones de habitantes desde principios del siglo pasado y es uno de los motores más sólidos de la metrópolis. Añadir que el clima, tremendamente seco y caluroso gran parte del año también favorece una arquitectura blanca. Me comentaban en la propia Facultad de Arquitectura lo difícil que es para ellos invitar a los neófitos a utilizar una mayor variedad de materiales, “salirse del monocultivo”.

Pero, como se puede suponer, esta generalización del lenguaje del concreto conlleva también una falta de estima. El aire acondicionado, sin duda necesario pero no adosado de cualquier manera, incluso en algunos de los edificios eminentes que luego veremos, es un apósito indeseable, así como las rejas, puestas, suponemos, precipitadamente ante cualquier noticia alarmista, suelen enmascarar la limpieza de trazas de muchas de las casas. Casas, por otro lado, que van generando manzanas de ciudad de baja densidad salpicada de árboles coloristas: jacarandas y buganvilias, que hacen resaltar la linealidad de sus limpios trazos.

La ciudad moderna (y lo moderno en la ciudad)

En Monterrey el movimiento moderno pues, no es un número determinado de elementos que contemplamos ensimismados los estudiosos de espaldas al pueblo. La ciudad se conforma en gran manera como una ciudad moderna en el sentido del primer racionalismo, pero también con la dureza de ese primer Plan Voisin. La ciudad no vaciló entre 1979 y 1985 en hacer un sventramiento de tremenda dimensión (una de las plazas más grandes del mundo según la propaganda) en la que se destruyó gran parte de la ciudad antigua de Monterrey para crear la Gran Plaza.

Asímismo, como postulaban los modernos se metió el tráfico bajo suelo para liberar una zona que debería ser ajardinada, donde los rascacielos perimetrales surgieran hacia el cielo. (Nota1) Parece realmente una realización de esas imágenes de Le Corbusier en las que le vemos con su plan eliminando sin escrúpulos el centro de París.

La idealización del automóvil, y grande y alto si puede ser, también sin duda un tema de seguridad, hace que el regiomontano sea un centauro que va unido inseparablemente a su carro, a la pick-up, y muchas de estas viviendas que forman el sustrato moderno de la ciudad anteponen el coche aparcado a la ventana del salón principal (Nota 2).

También las torres que cautivaron a Le Corbusier siguen teniendo un indudable atractivo en la iconografía regia. Es en los altos edificios donde el hormigón, orgullo local, tiene la oportunidad de mostrar sus avances. La voluntad de subir con las torres o generar vuelos generosos como veremos a continuación es una voluntad inveterada, y a veces, muchas, sin tener en cuenta la ciudad histórica adyacente.

De la mano de Enrique de la Mora (que luego veremos en edificios religiosos) destaca el Edificio Monterrey, que se apuntó a los edificios acristalados del movimiento moderno aunque coronado por un elemento independiente que parece posarse sobre su cubierta (Nota 3).

Aunque quizá el conjunto más armónico debió de ser la propia Universidad Autónoma de Nuevo León como muestran las fotos antiguas aunque hoy, muy viva, se muestra desfigurada por los cambios de pieles que la han hecho perder en parte ese lustre inicial que podemos recordar en fotos antiguas (Prieto, Lazcano 2010), pero que sigue ofreciendo un interés notable (Nota 4).

Destacar también, como el solo destaca en la ciudad con sus enormes vuelos curvos sobrepasando la céntrica calle de Pino Suárez, el Hospital de Zona IMSS (fotos 1 y 2), diseñado por los arquitectos Guillermo Quintanar y Antonio Serrato en 1950, que es una muestra del dominio estructural de los regios con este enorme vuelo curvo (Nota 5).

Esta voluntad de subir en altura sigue intacta a través de los años. En este momento la carrera por las nubes se está lidiando con multitud de edificios, especialmente en la zona de San Pedro Garza García que tratan, bendecidos por importantes firmas internacionales, subir hasta el cielo como muestra la ingente cantidad de videos que constatan y alentan estas disposiciones en la red (fotos 3 y 4).

Pero lo mejor, vuelvo a insistir, es ir por la calle y de repente ver una cúpula geodésica tipo Fuller (foto 5), o parar en una gasolinera y observar las setas de hormigón haciendo su función tan tranquilas (foto 6), sin aspavientos, porque es así, y no de otra manera, como se debe construir en Monterrey. O ver un Art Decó de Miami (foto 7) forrado, eso sí, de anuncios que lo esconden.

Esta racionalización de la arquitectura se respira en todos los estratos, la misma plaza de toros, algo de por si tan poco racional y generalmente tan recargado, se formaliza en una estructura de hormigón que, orgullosa, ordena su perímetro como si de la casa del Fascio se tratara.

Monterrey es una ciudad viva, fuerte y arrolladora, con todo lo bueno y malo que esto conlleva. Parte de lo que estimamos en la parte negativa de la balanza es el ruido, tanto acústico como el que vamos a tratar aquí que es el visual.

Así pues, ejemplos como el edificio CFE en la Avenida Alfonso Reyes o el edificio Miami, realizado por Lisandro Peña en 1947 (foto 9), muy interesante con ese elemento vertical acristalado que debía refulgir en la noche, se ve angustiado entre los anuncios que soporta (físicamente con andamiaje sobre él) y rodeado de tráfico y firmas publicitarias. ¿Qué tiene su encanto así? Probablemente Venturi en Aprendiendo de Las Vegas estaría orgulloso de la situación, pero con toda seguridad el edificio tendría una mejor lectura en otro contexto.

Dos páginas del artículo Arquitectura moderna en DOCOMOMO Monterrey (2014)

Iglesias

Una de las muestras de que es el racionalismo la arquitectura a seguir, la más noble, es su utilización, en una sociedad tan católica como la mexicana, para la realización de iglesias y es en estas donde se emplea en su vertiente más expresionista.

Quizá la más conocida sea la de la Purísima, de Enrique de la Mora, (fotos 10 y 11) que recibió con esta obra el premio nacional de arquitectura en 1946 y en la que vemos una relación con obras de Terragni no realizadas (hangar 1931 e iglesia de hormigón) y quizá también con la de San Francisco de Asis de Belo Horizonte, de Oscar Niemeyer (1943), dándome razón en lo que otras veces escribí: América ha tenido la posibilidad de realizar algunos sueños que Europa no pudo. Y espero que no se entienda como un eurocentrismo máxime cuando el estilo que tratamos lleva el nombre de Internacional (Nota 6).

La iglesia de la Purísima tiene una importantisima presencia urbana (foto 12) por lo rotundo del gesto y un espacio interior impresionante por la unidad que le confiere la bóveda que arranca del suelo y que aparece cerrada por paños de alabastro en los pies y vidrieras en el altar. (Nota 7) Enrique de la Mora es asimismo el autor de la iglesia de Guadalupe de Madrid (1965), una suerte de “embajada espiritual” de gran interés formal en la línea expresionista de los edificios religiosos que venimos viendo (Nota 8).

Otra sorprendente, donde el ladrillo toma un papel fundamental es la iglesia de Cristo Rey (foto 13), del arquitecto Enrique D. Belden de 1948 con connotaciones formales muy próximas a Nôtre Dame du Raincy de Auguste y Gustave Perret (1922-23), especialmente en la torre, como podemos comprobar, viendo de nuevo aparecer la mirada europea (Nota 9).

Ejemplo relevante y tremendamente expresionista es la iglesia de San José Obrero (1959) (fotos 14 y 15), en la zona de San Nicolas de Garza, del mundialmente conocido Félix Candela, en la que dos paraboloides, cáscaras, se apoyan en una franja de luz (ahora cegada en parte) generando una impresionante estructura interior que se cierra con una suerte de vidriera a base de cristales coloreados pegados, dando una sensación de unidad muy grande precisamente por la abolición interior de los pilares.

Prueba del aprecio del arquitecto por esta obra es que este ejemplo lo muestra Candela en su libro En defensa del formalismo y otros escritos (Nota 10).

De mediados de los sesenta destaca Nuestra Señora de Fátima (1966) en San Pedro Garza García de Eduardo Padilla Mtnez-Negrete arquitecto que diseñó también fábricas muy destacables. Más reciente, de 1978-92, siguiendo esta tradición expresionista de las iglesias que venimos viendo está la Basílica de Guadalupe (foto 16), de Pedro Ramírez Vázquez, en la Colonia Independencia. (Nota 11). Ya en los ochenta, como una cáscara facetada y triangulada por dentro San Juan Bautista de la Salle (1985) de Alberto Flores Varela.

El movimiento moderno colorista mexicano en Monterrey

Donde la arquitectura mexicana moderna cobra sus cotas más altas de expresión y singularidad es en las obras de Luis Barragán y Ricardo Legorreta. Aunque realizadas ya en el último cuarto del s XX, las obras de Luis Barragán y Raúl Ferrera, que le acompaña en los dos ejemplos que vemos, son la Casa Valdés-Canales en la zona de San Pedro Garza García (fotos 17 y 18) y el Faro del Comercio en la gran Plaza (foto 19).

La casa de San Pedro se muestra cerrada al exterior como un castillo, como la arquitectura árabe que tanto apreciaba Barragán, rompiendo su linealidad contra la caprichosa forma de “M” de Monterrey que dibuja la Sierra Madre Oriental. Resulta sorprendente en esta obra la introspección, el cerrarse hacia adentro; la luz, tan arrolladora en la ciudad, es un foco de calor que puede llegar a ser insoportable. Uno comprende a Barragán cuando viene aquí, el porqué de esas mágicas albercas del arquitecto mexicano, cerradas y esperando tan solo un momento para que el fotógrafo saque esa entrada de luz que se difracciona al entrar en el agua.

También me vienen a la memoria obras en el Rajastán hindú en las que la sombra, cortada por minúsculas saeteras, era más importante a veces que el rigor exterior, tantos días en los que es sólo soportable al amanecer y al anochecer (quizá porque uno de mis libros de noche en aquellas tierras fue una obra de Octavio Paz que no paraba de comparar las dos lejanas latitudes).

Esta lección también nos la da Ricardo Legorreta cuando en el Museo de Arte Contemporáneo, MARCO, (fotos 20 y 21) nos refresca con la enorme lámina de agua central, que sin llegar a la penumbra vive en un remanso de poca luz que nos sorprende a los que, trabajando en otras latitudes, siempre buscamos sin cesar la luz.

Hay que destacar también en esta obra de Legorreta cómo entiende el problema tremendo que existe en el Barrio Antiguo y trata de articularlo con su edificio. Crea el acceso en la esquina, hacia la Catedral, y hacia el Faro del comercio, que enmarca en la terraza de arriba, y va cambiando escalas a uno u otro lado, ya que se encuentra entre la enorme Macroplaza, pensada para el mundo, donde se muestra rotundo en su fachada al Palacio Municipal, y hacia el barrio tras la Catedral, pensado para el hombre, menudo, hacia el cual se fracciona, aunque sigue siendo un edificio público, cerrándose finalmente, como una medianera hacia la vía rápida Constitución, que rodea el edificio por el sur.

Pero creo que su obra más importante en Monterrey es la Biblioteca de la Universidad Autónoma (fotos 22 y 23) (Nota 12). Situada dentro de un parque la obra se muestra rotunda y nos dice muchas cosas. El acceso se produce desde una parte de un sólo piso, como bajando del gran tamaño del edificio a darte la mano en la entrada más dulce (foto 23). El saber aparece como guardado en un cofre cúbico de hormigón que se encuentra en el centro y que puedes recorrer por unas rampas perimetrales que van ascendiendo metafóricamente como el conocimiento.

Este elemento central se encuentra abrazado por una fábrica de ladrillo curva que la va envolviendo y dejando que la luz baje indirecta entre el vacío que van dejando ambas geometrías, anticipando muchas espirales orgánicas que luego vinieron en el panorama arquitectónico. Pero si la rodeas, desde los jardines vas encontrando nuevas lecturas, recordando en su intemporalidad incluso al coliseo rematado por Stern (foto 22). En otras obras más recientes, ya de Legorreta+Legorreta, la monumentalidad eterna de esta obra se convierte, es mi opinión, en tamaño y prepotencia (foto 24).

Dejo para el final el Faro del Comercio de Barragán y Ferrera, que el saber popular ya ha sabido renombrar groseramente, y la dejo porque en realidad esta obra no es arquitectura sino una monumental escultura (Nota 13) que fue fundamental para la creación de la Macroplaza como podemos ver en los videos de la época en la que aún no se ha terminado la demolición del barrio antiguo y ya aparece, sin pintar, construida la estructura.

Tanto en esta obra como en las Torres de Ciudad Satélite (1957-58) de Naucalpan (estado de México), como en el Cadillac que tenía, aparece esta dualidad de Barragán que por un lado sabe apreciar como nadie el susurro de un chorro de agua, o un muro, pero por el otro, como la lucha que libra esta ciudad con lo que queda del barrio viejo, representa en estas obras la voluntad de torres norteamericanas de Central Business Districts, con su laser nocturno que barre el cielo de la ciudad de noche para no dejarnos ver las estrellas. Creo sinceramente que el pueblo mexicano no necesita para nada skyscrapers con toda la riqueza arquitectónica que tiene.

Una página del artículo Arquitectura moderna en DOCOMOMO Monterrey (2014)

Monterrey hoy a modo de conclusión

Hemos dado este paseo por una realidad viva que se llama Monterrey donde, como vemos, la arquitectura brota por doquier con una frescura y sanssouci que nos da envidia por su creatividad, pero este mirar adelante, que tira por esta sociedad, debe guardar una visión más orgullosa hacia los documentos del pasado. Difundir este patrimonio moderno es una via para su conservación.

Elogiar actitudes como el recuerdo para la memoria de lo que fue para la ciudad la Fundidora, y su conservación y rehabilitación como uno de los pulmones de recreo de la ciudad. Este gran parque se une por una línea de agua llena de turistas con lo que más nos preocupa: el Barrio Antiguo. Este barrio tras la Catedral, es también un testimonio de un Monterrey que fue, como el industrial de fundidora, y que debemos conservar también y potenciar con conocimiento y cariño.

La pujanza económica que hace que la revista Fortune situase hace unos años a Monterrey y Santiago de Chile a la cabeza económica de Iberoamérica (CABRALES, 2000) y que motiva que la zona de San Pedro Garza García sea una de las que tiene el precio mayor por metro cuadrado, sino la más, de toda Latinoamérica, no debe de hacernos pensar que estamos en una ciudad salida del desierto.

Monterrey tiene una historia importante que debe conservar y potenciar, tiene como vemos un patrimonio moderno que debe ser su orgullo y las nuevas propuestas se deben sumar a la herencia pasada pero nunca servir para avasallarla.

Además de la bibliografía y de los créditos fotográficos en internet podrán ver otra realidad muy distinta a la que les hemos ofrecido en este texto, un mundo de torres cuya virtud en muchos casos es su tamaño y que distan mucho en la relación humana a la que ofrecía el Barrio tras la Catedral. En este festín aparecen estrellas mundiales como Tadao Ando, Norman Foster… creo que no con sus mejores proyectos, pero quizá no tenemos suficiente perspectiva para valorarlo, aunque viendo el chiste de “El Horizonte” (foto 4)… quizá ya sí…

Notas

  1. Sobre la construcción de la Macroplaza de Monterrey (eliminación de gran parte de la ciudad antigua para crear una plaza rodeada de rascacielos) existen varios documentos y videos en internet, les aconsejo visualizar estos porque pueden comprobar el orgullo de esta postura arrasadora: http://www.youtube.com/watch?v=iRh0o8IgA-Q
    En este otro de construcción de la Macroplaza (“centenares de viejas y decadentes construcciones fueron demolidas para dar paso a una de las más grandes y bellas plazas del mundo”) observad las fotos contiguas en las que el autor muestra como malo lo que destruye y bueno lo nuevo: http://www.youtube.com/watch?v=i0PP6UUJFF0
  2. Que el coche manda se ve claro cuando uno intenta cruzar la carretera donde el automóvil siempre tiene preferencia. Esta relación intensa con el carro, que en su mayoría es automático como en USA, hace que percibamos la ciudad al llegar como muy “gringa” y no sólo por la generalizada ocupación de las multinacionales de aquel país (Seven Eleven,McDonalds, Kentucky Fried Chicken, Hollidays Inn, Burger King…), por las tips (propinas preestablecidas), las cheer leaders, los grandes aparcamientos, hasta los Joshua Trees que vemos al llegar del aeropuerto, pero debemos de aprender a pensar al revés ¿Qué superficie de USA perteneció a México?¿Cuánto de lo que hoy consideramos norteamericano es en realidad cultura Mexicana del Norte?
  3. Sobre Enrique de la Mora: http://www.arqred.mx/blog/2009/06/18/enrique-de-la-mora/
  4. En este libro se pueden ver preciosas fotografías de la limpia arquitectura de la ciudad Universitaria de Nuevo León recién acabada, viéndose la ligereza y elegancia de las fachadas vidriadas: PRIETO, JM/ LAZCANO, R. “De Ciudad de México a Monterrey breve historia de una ciudad universitaria moderna “Anales de Arquitectura. Ed Universidad Complutense Madrid. Texto completo: http://revistas.ucm.es/index.php/ANHA/article/view/36410/35277
  5. Sobre este el Hospital de zona IMSS : http://www.fotolog.com/mty_ksj/96915501/ )
  6. Profesores como Felipe Hernández (University of Cambridge ) piensan que en general los europeos sólo valoramos la arquitectura Iberoamericana que tiene relación con la nuestra para ensalzarnos a nosotros mismos por reflejo, pero lejos de ser mi intención prepotente es mi única opción, para mostrar mi aprecio, probablemente desde una posición ignorante que no puede abarcar la extensisima realidad mexicana. La Historia, sirva a modo de disculpa, siempre se escribe desde uno mismo, y yo sinceramente no me veo capacitado para estudiar las muchas favelas que suben por algunos cerros regios siendo también una realidad (Conferencia Felipe Hernandez (Cambridge University) en CAH2OTH Escuela Arquitectura de Madrid Junio 2011. http://www.youtube.com/watch?v=Ez5g738yC28 )
  7. Sobre La Iglesia de la Purísma que yo relaciono con: Terragni, Hangar1930-31 y Catedral Hormigón1932: http://www.urbipedia.org/index.php/Categor%C3%ADa:Giuseppe_Terragni. Y Niemeyer S,Fco. Asis Belo Horizonte1943 http://es.wikiarquitectura.com/index.php/Iglesia_San_Francisco_de_As%C3%ADs
  8. Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe de Madrid 1965 Enrique de la Mora (con Félix Candela y con la colaboración de J.R, Azpiazu y J.A. Torroja, donde asimismo explora con destreza las posibilidades expresivas del hormigón (http://enfotomadrid.blogspot.com.es/2013/03/parroquia-de-nuestra-senora-de.html)
  9. Sobre las iglesias de Monterrey en el blog de Fermin Tellez: http://fermintellez.blogspot.com.es/2009/07/recorridos-culturales-arquitectura.html
  10. Sustentabilidad: Hay que entender también cuando hablamos de que parte de la banda central de la iglesia de San José Obrero de Félix Candela está cegada o que el aire acondicionado afea su transparencia en las vidrieras o lo mismo cómo se adosa el aire acondicionado en la Purísma, haciendo un trompe d´oeil con piedra pintada , o que el precioso edificio original de la Torre de Rectoría de la UANL vio afeada su elegancia por la nueva piel… que las temperaturas en Monterrey son realmente extremas en gran parte del año.
  11. Pedro Ramírez Vázquez fue uno de los diseñadores de la Ciudad Universitaria de México e hizo en 1954 el proyecto de conjunto del campus de la Universidad Autónoma de Monterrey.(PRIETO, LAZCANO, 2010) y tiene una extensisima obra. (Colaboró con Kenzo Tange en la embajada nipona en México)

Bibliografía

  • BARRAGÁN Luis/FERRERA Raul, “Casa Valdes” en revista ARQUITECTURA nº277, COAM, Madrid 1989.
  • CABRALES, Luis Felipe, “La Rehabilitación del Barrio Antiguo de Monterrey” en KLAUKE, Bárbara (coord.) “México y sus perspectivas para el siglo XXI” Universität Münster 2000
  • CANDELA, Felix, “En defensa del formalismo y otros escritos” Xarait Ediciones, Madrid 1985.
  • FUNCTIONAL ARCHITECTURE, The International Style, 1925-1940. Ed Benedikt Taschen Köln 1990.
  • GARZA USABIAGA, Daniel, “Mathias Goeritz y la arquitectura emocional. Una Revisión Crítica (1952-1968)” Edita Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey Mx 2012.
  • LE CORBUSIER, Plan Voisin en “Urbanisme” Les Editions G. Cres&Cie París 1925.
  • LOPEZ VISO, Cruz, “Luis Barragán en su casa de Tacubaya, Naturalezas del Límite” ediciones espontaneas. A Coruña 2010.
  • MARCIANO, Ada Francesca, “Giuseppe Terragni opera completa 1925-1943” Officina Edizioni, Roma 1987.
  • MONTANER, Josep María, “La arquitectura moderna en Latinoamerica” en BENEVOLO, Leonardo “Historia de la Arquitectura Moderna” Gustavo Gili Barcelona 1982. PAZ, OCTAVIO, Vislumbres de la India, Seix Barral Barcelona 1995.
  • PRIETO GONZALEZ, Jose Manuel (coord.)” Poeticas Urbanas. Representaciones de la ciudad en la Literatura” Ed Universidad Autónoma de Nuevo León” Monterrey Mx 2012.
  • PRIETO GONZALEZ, Jose Manuel. «¿Solo muros y color? A propósito de Luis Barragán y de la investigación y la enseñanza de su arquitectura en México». En Revista de historia y teoría de la arquitectura nº12-13. Ed Universidad de Sevilla 2010-2011.
  • PRIETO, JM/ LAZCANO, R. “De Ciudad de México a Monterrey breve historia de una ciudad universitaria moderna “Anales de Arquitectura” 20 pp. 271-79. Ed Universidad Complutense Madrid 2010.
  • PRIETO GONZALEZ, Jose Manuel “Patrimonio Moderno y cultura arquitectónica en Monterrey; claves de un desencuentro. “ Ed. Fondo Editorial de Nuevo León, Monterrey 2014
  • ROJAS SANDOVAL, Javier. “Don Adolfo Prieto y Alvarez de las Vallinas empresario asturiano promotor de los programas sociales de bienestar para los trabajadores en la compañía fundidora de fierro y acero de Monterrey S.A 1907-1945.” En INCUNA, Los ojos de la memoria Nº8 Ed CICEES Gijón 2008.
  • RUIZ FERNANDEZ, Rogelio, “Despidiendo a Niemeyer, Despidiendo al s. XX”. Abaco: Revista de cultura y ciencias sociales. N º 73 Gijón 2012.
  • VENTURI/IZENOUR/SCOTT-BROWN “Aprendiendo de las Vegas” Ed Gustavo Gili 1978.
  • VILLALOBOS, Daniel “El color de Luis Barragán” Mores, Oviedo 2002.

Este artículo es fruto del Taller que Rogelio Ruiz impartió en la UANL sobre la protección del patrimonio de la ciudad antigua de Monterrey y de la conferencia “La arquitectura de la concordia” en marzo 2014. Agradecimiento pues al Dr. José Manuel Prieto, sine qua non, por ser el cicerone del autor y por todas sus aportaciones y al Departamento de Posgrado de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey Mx. con cuya bandera escribo hoy.

Artículo Reflexiones sobre Arquitectura publicado originalmente en conarquitectura 60, número sobre equipamientos y arquitectura residencial.
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