En conarquitectura ediciones hemos participado en la producción del catálogo ANTONIO LAMELA arquitecto 1926-2017, para la exposición conmemorativa del centenario de Antonio Lamela, que inaugurado en el COAM en la XXIII Semana de la Arquitectura.
Hoy martes 6 de octubre celebramos una jornada dedicada a recorrer la trayectoria y el legado de uno de los referentes de la arquitectura española contemporánea. El encuentro servirá para presentar la exposición y el catálogo dedicados al arquitecto, profundizando en sus principales proyectos, su aportación a la innovación arquitectónica y su influencia en la transformación del paisaje urbano y en nuevas formas de entender y proyectar la arquitectura.
Participarán Carlos Lamela y Concha Esteban Guijarro, comisarios de la exposición y coordinadores del catálogo, junto a Pepa Cassinello, Pablo Dacal-Baralá y Enrique Sanz Neira.
Organizada por el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, la Fundación Arquitectura COAM, el Ayuntamiento de Madrid y la Fundación Ibercaja y comisariada por el Estudio Lamela, la muestra descubre tanto su legado profesional como su pensamiento humanista, ofreciendo una visión de conjunto sobre la relevancia y actualidad de una obra que continúa siendo un referente para las nuevas generaciones de arquitectos.
Presentación de Sigfrido Herráez Rodríguez en el catálogo
Hace poco más de dos décadas, en enero de 2005, la figura y la obra de Antonio Lamela eran objeto de una gran retrospectiva en las Arquerías de Nuevos Ministerios, que recorría su trayectoria con sus más significativos proyectos. El arquitecto, que fallecería años después, el 1 de abril de 2017, a propósito de dicha muestra manifestaba su interés por que su público objetivo no fueran sólo los arquitectos –quería evitar la endogamia–, sino en general cualquier persona, por lo que se dio prioridad en su contenido a la imagen frente al documento técnico. Este interés nos da idea de su entendimiento de la arquitectura.
Considerado ya entonces su estudio como uno de los más influyentes del panorama nacional e internacional, y compartida su dirección con su hijo Carlos, que se había incorporado en 1984, Antonio Lamela pudo dedicarse más ampliamente al desarrollo de sus reflexiones teóricas en pro del bienestar de la humanidad, que se resumen en las dos ramas de la ciencia que creó: el ‘cosmoísmo’ y el ‘geoísmo’, es decir, sobre la ordenación y utilización del espacio sideral y el de la propia tierra, respectivamente.
Poner la arquitectura al servicio de la sociedad estuvo presente en toda su andadura, porque nunca dejó de aprender, todo le inquietaba y le interesaba, y era habitual verle en distintos actos colegiales, asistiendo o participando como ponente los últimos años de su vida. Y es que su implicación con el COAM fue grande, colegiado número 1044, vicedecano de la junta de gobierno entre 1954 y 1960 y colegiado de honor en 2008. Además, dos años más tarde, quiso depositar en el Colegio una copia digitalizada de su archivo profesional, para que desde el Servicio Histórico se facilitara su investigación, dando lugar al libro editado por la Fundación Arquitectura COAM: Legado 04. Estudio Lamela 1954-1999.
Viajero infatigable al extranjero desde muy tempranamente cuando pocos podían permitírselo, esto le dio la oportunidad de conocer las obras maestras del movimiento moderno y determinarle en el camino a seguir, frente a la posición oficial historicista. No en vano, en su época y desde su inicio –Antonio Lamela se tituló en 1954–, quien quería conocer las principales novedades a aplicar en el campo de la arquitectura le consideraba una referencia.
Desde el paradigmático edificio O’Donnell 33, pasando por el Motel El Hidalgo, el Centro Princesa, las oficinas O’Donnell 34, la atrevida y pionera estructura colgada de las Torres de Colón, el Conjunto Galaxia, las remodelaciones del Estadio Santiago Bernabéu, las promociones turísticas en Mallorca y la Costa del Sol, desde la conciencia equilibrada de lo que suponía la transformación del litoral, sus proyectos internacionales, hasta la Terminal T4 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, su arquitectura, siempre a la vanguardia, es posiblemente el mejor reflejo del llamado ‘milagro español’, que se inicia con el desarrollismo del país y culmina con su posicionamiento como una de las primeras potencias económicas del mundo.
Pero en su obra no sólo se observa la introducción de nuevos conceptos formales, funcionales o tipológicos, innovadores materiales e instalaciones, sino también el avance en los medios de producción o en el método de trabajo, con una visión empresarial del estudio que proporcionó a sus empleados ventajas laborales que hoy damos por asumidas, si bien no lo eran hace más de seis décadas.
La innovación, la investigación y la búsqueda de la excelencia, en suma, es el legado de Antonio Lamela, como se ha recordado en este catálogo que presentamos y acompaña a la amplia exposición monográfica que, con motivo del centenario de su nacimiento, han comisariado su hijo Carlos Lamela y Concha Esteban. A ambos hay que agradecerles que hayan preparado con tanto cuidado y sabiduría esta muestra que nos recuerda la constante apuesta por la modernidad de este maestro de la arquitectura española.



