Trazar planos, supervisar obras, gestionar licencias o ajustar presupuestos. La rutina de un estudio de arquitectura combina técnica, creatividad y mucha gestión. A este día a día, compartido por casi 85.000 estudios en España, según el INE, la mayoría pymes o autónomos, se suma ahora un nuevo reto fiscal: la entrada de la factura electrónica junto a la adaptación al sistema VeriFactu, impulsado por la Agencia Tributaria (AEAT) y pensado para garantizar el control, la trazabilidad y la inalterabilidad de cada factura.
Este cambio normativo supone un punto de inflexión para un sector donde, paradójicamente, conviven los programas de diseño más avanzados con sistemas de facturación manuales basados en hojas de cálculo o documentos de texto. Según TeamSystem, líder en soluciones digitales en Europa, la adaptación es una oportunidad para que estos profesionales ganen en control, seguridad e inviertan en lo que de verdad define su trabajo: el diseño y la ejecución de proyectos.
En una profesión donde la creatividad y la atención al detalle son fundamentales, cada minuto alejado del tablero de diseño o de la supervisión de obra es un coste de oportunidad. Digitalizar la facturación permite automatizar una de las tareas más repetitivas y menos estratégicas, liberando horas valiosas para lo que realmente importa.
A partir del 1 de enero de 2026, todas las empresas y profesionales que facturen menos de seis millones de euros deberán disponer de un software compatible con VeriFactu. Para los autónomos, el plazo se extiende hasta el 1 de julio del mismo año. Hacienda ya ha habilitado un entorno de pruebas para facilitar la adaptación progresiva a los negocios.
Del plano a la factura
Muchos estudios de arquitectura facturan por hitos de proyecto, certificaciones de obra o porcentajes sobre presupuesto, lo que genera flujos irregulares y documentación diversa. En ese contexto, VeriFactu no debe verse como un lastre, sino como una ayuda. Automatizar la facturación permite reducir errores humanos, mantener un control financiero en tiempo real y asegurar la trazabilidad de cada operación.
La normativa, además, obliga a estos profesionales a conservar las facturas digitales durante seis años en un formato seguro e inalterable. Contar con un sistema que lo haga de forma automática evitará posibles sanciones por incumplimiento y aportará una capa extra de seguridad jurídica frente a clientes y proveedores.
TeamSystem explica que digitalizar la facturación no implica grandes inversiones ni complicaciones. Existen ya herramientas adaptadas al trabajo por proyectos que facilitan este proceso. La dilatada experiencia con negocios del sector lleva a la compañía a ofrecer soluciones según el tipo de necesidades que puedan tener los estudios por su nicho de mercado y volumen de servicios que ofrecen.