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Entrevista a José Carlos Nunes de Oliveira (NOARQ) por Enrique Sanz

José Carlos Nunes de Oliveira fundó el estudio NOARQ en 2001, en Caís das Pedras, en Oporto. En ese momento, formaba parte del equipo de Álvaro Siza Vieira y cursaba el Curso de Doctorado en la Universidad de Valladolid. Ha mantenido una colaboración permanente con Siza hasta 2017, siendo responsable de diferentes proyectos y obras, parte de ellas en colaboración con Eduardo Souto de Moura. Desde 2017 se ha dedicado íntegramente al estudio NOARQ, impartiendo clases en MArch Valencia, y ha seguido manteniendo colaboraciones con Álvaro Siza Vieira. En el estudio NOARQ centra su investigación en el diseño del paisaje, la arquitectura y los objetos cotidianos, y es ganador de concursos de arquitectura nacionales e internacionales. Mención especial merecen los concursos internacionales de las Piscinas de la playa de Vila García de Arousa, España, el Ascensor Público Halo en Vigo, en España y el Puente Ferreirinha sobre el Duero para el Metro do Porto. Su trabajo ha obtenido premios y distinciones a nivel nacional e internacional.

Enrique Sanz Neira: Antes de haber publicado tu obra reciente en Trofa (Ayuntamiento) no conocía tu trabajo a fondo. Me brindas la oportunidad de hablar durante unas horas por videoconferencia, en julio de 2024, entre otras cosas, de tu doctorado, por ubicar tus primeros momentos como arquitecto. Lo habías iniciado en Valladolid en 2001, ya que existía un marco común de estudios de postgrado entre la Escola Superior Artística do Porto (ESAP) la ETSA Vallisoletana. También me hablas de la oportunidad de trabajar en el estudio de Alvaro Siza, cuando ya tenías dos obras en construcción y estabas explorando incertidumbres con compañeros de la Escuela de Oporto, en NOARQ, fundada también en 2001. Al subirte a ese tren en marcha, no pudiste concluir el doctorado. Pero… toda la conversación contigo ha girado en torno al tema que desarrollabas como tesis: la Arquitectura en el punto 0. Sobre la construcción y destrucción del límite. Diría, así pues, que tu obra es la persecución de un corpus teórico propio basado en la experiencia, y que has tenido los mejores directores.

Cuando se investiga, obviamente lo haces sobre algo que te motiva. Hablas de obra que admiras, utilizando referentes cercanos. Tan cercanos, que has trabajado con ellos (Siza, Souto de Moura), o son “vecinos” como Aires Mateus, Fran Silvestre; o te hablan directamente desde sus obras o escritos, como Alvar Aalto, Mies van der Rohe, Niemeyer, Palladio.

Empecemos hablando de uno de esos consejos. Hace casi 100 años, un joven Aalto decía: “la única cosa cierta en la arquitectura es: construye de forma natural, no fuerces las cosas, no hagas nada sin fundamento. Todo lo inútil se torna feo con el pasar del tiempo” (…). Tú proyectas mucho dibujando, tienes una visión axonométrica clara de los objetos arquitectónicos (sin importar la escala), pero, la construcción (el material) ¿está en tu cabeza antes de las formas? ¿O es la técnica constructiva la consecuencia para resolver una secuencia de capas?

José Carlos Nunes de Oliveira: Cuando la gente me pregunta esto, recuerdo un texto de Siza en el que decía: “Apenas sé elegir los materiales. Las ideas me llegan como inmateriales”. Así es. Cuando empiezo a dibujar, me resulta difícil asociar inmediatamente un material o una técnica de construcción con lo que todavía es un embrión de un proyecto. Al principio, el proyecto es solo un problema de territorio, paisaje o urbanismo. Antes de ser forma y construcción, es una aspiración del lugar, de una comunidad o de alguien. No hay materia sin masa, en arquitectura no hay materia sin forma. Solo después de la forma genérica, se define el diseño constructivo. Por lo general, la respuesta está en el contexto. La respuesta es una reacción a las circunstancias con innovación. La materialidad viene después. La materialidad es un problema de conciencia crítica. Partimos desde el extracto del lugar al extracto del tiempo, de la sostenibilidad económica, de la eficiencia, de la pasividad, de la ecología. A veces nace de retos lanzados por el cliente, o de una necesidad interna de experimentar, pero como es un tema determinante en el coste global de la obra y como los programas que nos lanzan tienen presupuestos tan limitados, por mucho interés que despierten los materiales, trabajo tras trabajo me doy cuenta de que acabamos reformulando los legados que dejó el movimiento moderno.

ESN: Estoy muy interesado en la manera en la que resuelves los nudos de la idea constructiva entre interior y exterior; es decir, en cómo piensas las “ventanas”… Yo creo que la buena arquitectura se reconoce en que las ventanas (puertas, vacíos, galerías, huecos…) están bien definidas. Generalizando lo que no es muro con ese nombre (“ventana”…), ¿las piensas siempre desde el interior?

JCNdO: La historia de la arquitectura es también la historia de la tecnología de la construcción. La arquitectura nació de la oscuridad de la cueva en busca de luz. Hasta la banalización de la luz eléctrica, el hombre buscó incesantemente inundar de luz la arquitectura. Los últimos milenios han acelerado la evolución tecnológica y establecido una historia de la arquitectura que poco a poco ha acelerado las variaciones en la forma de ventanas y puertas, pero sobre todo aumentando el tamaño de las aperturas con cada nueva época. El exponente del nudismo arquitectónico que se exhibe a la naturaleza fue realizado por Mies en la Casa Farnsworth. Hoy en día, el problema no es la falta de luz natural. No es la libertad de expresión de los cinco principios de Corbusier, ni la falta de transparencia. Tampoco es la falta de confort que un gran hueco no puede satisfacer. Los grandes desafíos estructurales de la arquitectura fueron superados en cincuenta años del pasado siglo. Hoy en día se dan por sentados y los problemas de la composición de las aberturas en la arquitectura son otros: controlar los efectos de la luz (el desgaste que crea el sol, el cambio en la climatización de los interiores y en consecuencia el consumo energético necesario para hacer la corrección térmica); definir lo que se quiere ver desde las aberturas de la arquitectura; definir cuál es el paisaje interior de cada espacio; cómo dibujar o redibujar una ventana en un edificio antiguo.

Creo que la mejor arquitectura se define por la correspondencia entre forma, estructura y aberturas, sin recurrir a los artificios de la composición disfrazada a través de las texturas… de ambigüedades, tan extendidas en la arquitectura contemporánea. Me encanta un cierto purismo: la escultura. Busca la respuesta esencial en el dibujo. Cuando cada trazo es una ventana a la luz y al paisaje. Távora dijo: cuando miro a través de una ventana quiero saber qué hay detrás de ella. Por eso tantos bocetos y maquetas, porque el problema es tridimensional. Conseguir un buen esqueleto no es fácil, la tendencia al desequilibrio es grande. Por último, dentro de la arquitectura me gusta obtener, en la medida de lo posible, una imagen segura, ofrecida por bordes rigurosos, profundos si es posible y libres de interrupciones.

ESN: España y Portugal se pueden entender como una unidad, forzada por la situación de ambos países en la misma península, algo separada del resto de Europa (¿quién puso ahí esos Pirineos?)… pero, perdón por este comentario de geografía tan prosaico; quiero llegar a que, frente a esa posible unidad, siempre me ha llamado la atención lo diferente que se construye a cada lado de la frontera. Aquí, realizar una estructura de hormigón para revestir de ladrillo cara vista nos parece un lujo casi Suizo. Tú has construido ya en España, y tienes una experiencia internacional por el trabajo con Siza y Souto de Moura. Creo que hay una tradición más arraigada con la buena construcción en Portugal. ¿Qué impresión tienes de los estándares medios de construcción aquí (ESP) y allí (POR)?

JCNdO: Creo que el aislamiento, con todas las desventajas asociadas, tiene algunos aspectos positivos. Uno de ellos es el desarrollo de las singularidades. Creo que en un momento determinado de la historia, Portugal desarrolló particularidades que resultan del aislamiento. Portugal era una isla alejada de la aglomeración europea. Pequeños, subdesarrollados, aislados y olvidados. De alguna manera, a España le pasó lo mismo. Además del aislamiento geográfico y político, creo que el país también fue ignorado por su vecino íbero. España vivía, de espaldas a Portugal, comprensiblemente. El centro de gravedad político, económico y cultural estaba al otro lado del Atlántico. El país era la periferia de las periferias, solo tenía un vecino y estaba expuesto a las inclemencias del vacío oceánico. Este aislamiento asociado a la pobreza, la preservación de la imagen del territorio se libró de la devastación de las grandes guerras del siglo XX. Han conservado una cierta tradición constructiva y una cierta calidad de mano de obra. A pesar de este aislamiento, Portugal, al igual que España, tuvo un pasado rico desde el punto de vista cultural. Las élites culturales mantuvieron la autoestima, los hábitos, el conocimiento y un cierto espíritu crítico a todos los entusiasmos y euforias posmodernos del mundo civilizado. Mientras que los arquitectos europeos saturaron la arquitectura con productos y procesos de construcción industrializados utilizando mano de obra casuística y genérica, las élites de la arquitectura portuguesa y española resistieron la tentación de la ventaja económica y exploraron las oportunidades únicas de los procesos más artesanales.

Creo que esto generó una cierta cualidad, un cierto orgullo por la forma cuidadosa de construir de los íberos. Pero por todo lo que he dicho antes, sumado a la pequeña escala del mercado portugués, creo que la resistencia a la destrucción de la mano de obra y de la calidad de la construcción se conservó un poco mejor en Portugal. Veo a España con mejores procesos industriales que Portugal, pero los resultados quizás con un poco (muy poco) mejores estándares en Portugal… Quizás porque estamos expuestos a un mercado menos agresivo que el de las economías más grandes. Sin embargo, el nivel medio, actualmente, es banal y me resulta difícil establecer una escala de cuál es la menos mala. Pero permítanme aclarar lo que califico de malo: hoy tenemos excelentes materiales y componentes desde el punto de vista de la eficiencia, pero sin la expresión, el mal diseño y la forma acrítica en que se componen y la velocidad con la que se ensamblan en el sitio empeora los resultados.

ESN: Este tema de la construcción me lleva ahora al campo de la responsabilidad del arquitecto. Hay una ética de la construcción que profesionalmente se debe respetar como proyectista. No todo vale, ni cualquier idea se puede proyectar, pensando en construirlo para que aguante solo 10 años (seguro de responsabilidad civil). Para que tus obras perduren, ¿qué lugar tienen los directores de ejecución o industriales que colaboran en los proyectos y en que fases entran a trabajar en ellos?

JCNdO: La resistencia al tiempo es mi primera preocupación, no solo en arquitectura. La idea de la ruina, del fracaso de un bien o de una idea, es una revelación de la incapacidad. Nuestros clientes, públicos y privados, no nos contratan para poner un problema en sus manos, sino para resolver una necesidad. Me resulta difícil observar la degradación de la arquitectura, las malas elecciones de soluciones constructivas, ya sea por ingenuidad, negligencia o inconsciencia. Al inicio del Estudio Preliminar, involucramos a todos los ingenieros del equipo técnico. Me gusta estar blindado para diseñar. Considero que su contribución es oportuna y esencial. Nos alertan de las instalaciones, reglas fundamentales, impedimentos y posibles conflictos técnicos. Una vez que los proyectos son aprobados por las autoridades que supervisan el territorio, recurrimos a nuestros ingenieros, empresas que producen numerosas soluciones constructivas, para que desarrollen soluciones más o menos únicas con nosotros. El trabajo sobre el terreno no se conforma con un conjunto de representaciones abstractas y leyendas, por muy detalladas que puedan ser desde todos los puntos de vista.

La mejor arquitectura requiere seguimiento, preparación de trabajo con los equipos contratados, porque cada empresa tiene diferentes metodologías para lograr los mismos resultados. Por otro lado, cuando proyectamos (y esta palabra proyecto significa una perspectiva de la realidad, pero no es la realidad) no tenemos todos los datos: los imprevistos; las deformaciones; el tiempo y los hombres. En la construcción todo es más exigente, más complejo, más expuesto al error y a la fatalidad, por lo que la vigilancia de todos es una obligación.

ESN: Y, viendo la calidad de los proyectos de ejecución que producís en NOARQ, y la relación con la asombrosa avalancha de bocetos que realizas… ¿Qué plazos pedís para la redacción de un proyecto de una vivienda unifamiliar (por ejemplo)? ¿Soléis ajustar decisiones durante la ejecución de obra?

JCNdO: ¿Qué diferencia hay si la redacción de un proyecto demora 1, 2, 3 meses más? ¡Menos mal que me hacen esta pregunta porque por primera vez puedo responderla públicamente! Esta cuestión es un cliché de nuestros clientes, es cansina, por eso es irritante y de poca utilidad. Seamos honestos, ¿qué cambia en la vida de un hombre, en la familia, en una comunidad, en la arquitectura y en la ciudad en tres meses que verdaderamente no deba ser validado años después? ¿Cuál es la prisa? ¡Hay adultos que se comportan como niños posesivos! ¡Quiero, quiero, quiero! ¿Si el tiempo del proyecto cambia tanto en el tiempo de la arquitectura, vale la pena el esfuerzo que hacen el cliente, el arquitecto, para obtener una obra llena de indecisiones, problemas y malas resoluciones? ¿No es deber de la arquitectura hacernos perder la noción del tiempo, como decía Campo Baeza? La arquitectura merece reflexión, desarrollo y consistencia. Todo es demasiado serio como para que un proceso de investigación y profilaxis se transforme en un servicio de urgencia en tiempo de guerra. En las emergencias estamos en el dominio del sufrimiento, de las fatalidades, no se programa, ni se piensa. Se reacciona ante la desgracia, el accidente, lo imprevisto, se lucha por la vida. Esto es la antítesis de lo que debería ser la actividad de proyectar. Nadie proyecta en un servicio de urgencia. Si el tiempo de proyecto debe ser más reducido, es porque algo está mal y alguien no hizo debidamente su trabajo. ¿Sin tiempo no se investiga? ¿Cuándo se lee? ¿Cuándo se reflexiona sobre los dibujos realizados?

Mis proyectos llevan meses, siempre meses. Y sin detenerse, demoran alrededor de un mes para el estudio previo; un mes para la licencia; dependiendo de la ansiedad del cliente, de un mes y medio a tres meses para el proyecto de ejecución. Es decir, alrededor de cinco meses, pero este tiempo no contempla las indecisiones de los clientes, las dificultades de aprobación de las autoridades, ni el programa de trabajo de mi estudio o de los ingenieros. La cantidad de trabajo producido es siempre la necesaria. Los bocetos y las maquetas ayudan a validar las soluciones. Dudo de quien no dibuja. Corbusier decía que los dibujos no mienten. Los bocetos son pruebas rápidas. Las maquetas se producen con más esfuerzo y más lentamente, pero hoy tenemos máquinas que consumen poco tiempo en realizar los modelos. Estos ensayos se producen tantas veces como sea necesario para que me convenzan de que voy a dejar algo de que no me avergüence y que pueda constituir un patrimonio para el cliente y para el paisaje.

ESN: Diriges un estudio con arquitectos jóvenes, y parece que estáis Inclinados hacia concurso y obra pública, por vuestros últimos proyectos. ¿Qué balance de encargos privados –instituciones o clientes para vivienda unifamiliar– estáis teniendo tras la pandemia?

JCNdO: No lo evalúo concretamente. Este año, por ejemplo, ha sido un año de muchas expectativas, pero con pocos beneficios. En cambio, la pandemia fue un excelente período para NOARQ. Fue como si el mundo hubiera perdido velocidad y, en esa suspensión del tiempo, hubiéramos recuperado terreno. En esa época extraña continuamos trabajando con mucha concentración. Había pocas solicitudes. No había agitación, ni ruido. Ganamos tres concursos públicos, curiosamente en asociación con españoles. Durante ese período, las familias, encerradas, se agotaron y reflexionaron sobre la forma de habitar, sobre las ciudades. Recuerdo, por ejemplo, que surgieron expectativas de viviendas con jardines. Pienso que nada cambió y para nosotros en NOARQ cambió muy poco. Las posibilidades de encargos privados han sido poco desafiantes y con poca rentabilidad para el estudio, por eso tenemos que arriesgarnos en concursos públicos. Pero no solo por este motivo, la mayor parte de los programas de inversión privada desestima la arquitectura. Además, en las instituciones portuguesas existen instrumentos regulatorios que bloquean la inversión privada. De modo que en el estudio estamos pasando por una fase confusa que genera mucha ansiedad: proyectos suspendidos en los ayuntamientos; concursos ganados que no avanzan; obras prácticamente terminadas pero paralizadas por detalles; concursos esperando resultados tardíos; proyectos parados por falta de firma de contratos… en fin, la atención se dispersa y se pierde calidad productiva.

ESN: En fotografías del estudio me ha parecido identificar en tu mesa unos libros monográficos sobre tres materiales: ladrillo, madera, hormigón. A veces pienso que la generación de buenos arquitectos de los años 50 en España (Sota, Oiza, Corrales y Molezún, Fisac, de la Hoz…) tenían suerte porque no había tantos materiales a mano y no estaban tentados en investigar en arquitectura que respondiera a otras tecnologías. ¿En NOARQ os interesa todo tipo material, aunque aún no se haya utilizado en arquitectura?

JCNdO: Por principio, no rechazo nada a priori y me gusta explorar materialidades distintas, pero todos los materiales que he experimentado ya forman parte de la historia de la arquitectura. En realidad, no me interesan todos los materiales. De entrada, no me interesan los materiales débiles y por eso efímeros. No me interesan los materiales compuestos que no tienen posibilidad de reutilización o reciclaje. No me interesan los que tienen una mayor huella ecológica, ya que siempre existe una alternativa más accesible. No me interesa la expresión artificial de los materiales. No me interesan los materiales que imitan otros materiales. No aprecio la expresión pictórica de algunos nuevos materiales. Me gusta la temática de los materiales sólidos que resisten, o que maduran y generan un diálogo con el tiempo, materiales cohesionados con los lugares y con las personas que saben escuchar las piedras, como contaba Rilke. Me encantan las materias primas o los materiales derivados de ellas que se consideran ancestrales. Me gustan los materiales que expresan la mano de quien los trabajó. También tengo curiosidad por los nuevos materiales y tecnologías, siempre que, aparte de sus cualidades ecológicas, ofrezcan nuevas posibilidades estructurales que permitan romper los paradigmas constructivos y de habitar –desconozco si existen, y si lo hacen, no son accesibles–. Del resto, lo que abunda son revestimientos, palabra por la cual tengo poco interés.

ESN: Estás interesado también en el diseño de lámparas, mobiliario. ¿Es una vocación temprana, o está motivada por buscar coherencia y control en tus proyectos hasta el último detalle?

JCNdO: Lo hago por necesidades emocionales y por la falta de respuesta del mercado. Crecí en el seno de una familia de decoradores y rodeado de artículos que llenan nuestras casas: tejidos, tapicerías, mobiliario, porcelanas, platería, iluminación, etc. Me gusta el arte, el diseño y los objetos domésticos. No por su dimensión decorativa, sino por su función, por las especificidades formales que derivan de la sofisticación de los hábitos domésticos, por los recuerdos que transportan y por la poesía del habitar. Por eso vamos diseñando y coleccionando formas distintas: el vaso que mantiene frío el whisky no tiene la forma del cáliz de tallo fino que se llena con los aromas del vino tinto, siendo que ambos nos transmiten la misma idea de calidez, aunque sean igualmente fríos e inertes.

Bachelard contaba que Baudelaire deseaba un invierno ruso para que su nido fuera más amado. Un nido no se hace con la “valentía de las paredes y la valentía de los techos”, como también decía Bachelard. Un nido se moldea a nuestro cuerpo. A veces diseño mobiliario e iluminación para que mis obras se adapten a mí y a quienes las habitan. Diseño porque desconozco o no encuentro lo que necesito en el mercado. Tengo la tentación de controlar los espacios que diseño, sí. Es un reflejo congénito. Está en mi ADN y por deformación profesional. Pasamos la vida organizando, planificando y controlando, pero efectivamente no tengo esa ambición. Abandono las obras sin mirar atrás cuando las termino y no tengo el impulso de querer diseñar más de lo que me piden. Me sentiría más tranquilo si mis clientes supieran apropiarse del espacio con su colección, que crece paso a paso. Sobre todo, que consideraran que cada objeto es el producto de una elección consciente y que es parte de su patrimonio.

ESN: Para terminar, me gustaría agradecer todas las facilidades que nos has dado para contar contigo en las conferencias que vas a impartir en algunas Escuelas de Arquitectura españolas este curso académico 2024/25, como actividad del Foro Cerámico Hispalyt. Espero que siga aumentando el reconocimiento de tu obra en España y disfrutar de tu labor docente, que ya ejerces en el Máster de la Universidad Europea de Valencia, desde 2015.

JCNdO: Agradezco la oportunidad de justificar una pequeña parte de lo visible y lo invisible de mis obras.

Esta entrevista a Juan Carlos Nunes está publicada originalmente en conarquitectura 92. Consigue este o cualquier número de la revista en la tienda online.
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