15.000 ladrillos macizos construyen la segunda piel de esta vivienda de La Cala del Moral, donde material, protección solar y ventilación se integran en una misma solución arquitectónica.
La Casa Cantal, diseñada por Endosdedos Arquitectura en La Cala del Moral (Málaga), ha sido reconocida con el Premio Málaga de Arquitectura 2026 en la categoría de Vivienda Unifamiliar. El proyecto destaca por su integración con el entorno y por una estrategia arquitectónica en la que la cerámica adquiere un papel protagonista: una envolvente formada por 15.000 ladrillos macizos rojos fabricados por La Paloma en Castellón.
El ladrillo no se plantea únicamente como un acabado exterior, sino como una auténtica segunda piel que recorre buena parte de la vivienda. Su tonalidad y textura buscan establecer un diálogo con las formaciones rocosas y el paisaje del entorno de El Cantal, mientras que su disposición responde también a criterios funcionales vinculados al clima mediterráneo.
Una de las principales características del proyecto es la utilización de los ladrillos para construir una celosía cerámica. Las piezas se colocan en vertical, aproximadamente a 45 grados, generando una trama de llenos y vacíos que permite filtrar la radiación solar directa y, al mismo tiempo, favorecer la circulación del aire. El resultado es una fachada que funciona como elemento de protección solar y contribuye a mejorar las condiciones de confort de la vivienda.

La solución se extiende también a distintos puntos del proyecto, como el muro perimetral oeste, otros elementos de transición entre los espacios públicos y privados y la fachada posterior que protege y ventila el área de servicio. De esta manera, la celosía cerámica se convierte en un recurso arquitectónico que articula diferentes espacios y establece una relación continua entre la vivienda y su entorno.
Junto a la celosía, los arquitectos incorporaron piezas de barro macizo utilizadas como impostas, que sobresalen respecto al plano principal de la fachada y aportan ritmo y profundidad a los dos volúmenes principales de la vivienda. La incidencia cambiante del sol sobre estas piezas modifica la percepción de la fachada a lo largo del día.
La estrategia pasiva de Casa Cantal se completa con la ventilación cruzada, la orientación de los huecos, espacios exteriores protegidos y elementos de sombra. La disposición de la piel cerámica permite así combinar control solar y circulación natural del aire, reduciendo la incidencia del calor en el interior durante los meses más cálidos. El proyecto incorpora además aerotermia como sistema activo de climatización.

El jurado del Premio Málaga de Arquitectura destacó precisamente el carácter ejemplar del diseño doméstico y su adaptación al entorno mediante el uso de la fábrica de ladrillo y la celosía cerámica, dentro de un desarrollo residencial contemporáneo con criterios de sostenibilidad.
La Casa Cantal demuestra así el potencial del ladrillo cerámico cuando se utiliza más allá de su función convencional. En este proyecto, las piezas de La Paloma participan activamente en la construcción de la identidad arquitectónica, al tiempo que contribuyen a resolver cuestiones fundamentales como la protección solar, la ventilación y la integración paisajística.
El resultado es una arquitectura en la que materialidad, diseño y comportamiento climático forman parte de una misma estrategia, poniendo de manifiesto las posibilidades de la cerámica para responder a los retos de la vivienda contemporánea.