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sección: cerámica estructural

La teja cerámica, uno de los materiales constructivos más alineados con los ODS

En septiembre se cumplieron cinco años desde que Naciones Unidas aprobara la Agenda 2030 y, con ella, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), una hoja de ruta que busca, entre otras metas, frenar el cambio climático a través de 17 ámbitos de actuación. Y una lucha que cada año se ocupa de recordarnos el Día Internacional contra el Cambio Climático, que se celebra este sábado 24 de octubre, especialmente en el sector de la construcción, causante del 40% de las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Para reducir el impacto que en el medio ambiente genera la construcción, resulta esencial el uso de materiales de bajo impacto en su fabricación (ODS 7: “Energía asequible y no contaminante”) y que puedan tener un segundo uso (Economía Circular) o sean fácilmente reciclables (ODS 12: “Producción y consumo responsables”).

Impacto ambiental mínimo

La Guía de la Construcción Sostenible del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS), subvencionada por el Ministerio de Medio Ambiente, que evalúa el impacto de los materiales a través del Análisis del Ciclo de Vida (ACV), constata que los productos cerámicos, como las tejas, presentan un impacto ambiental pequeño en cuanto a contaminación atmosférica, efecto invernadero y acidificación. Mientras, en el lado opuesto, encontramos el acero y el aluminio, que causan un impacto energético medio y elevado. Sobre todo, en su proceso de fabricación consumen gran cantidad de energía.

Para Noé Román, presidente de la Sección de Tejas de Hispalyt, “el objetivo del consumo y la producción sostenibles es construir y rehabilitar más y mejor con menos recursos. Los profesionales de la construcción deben empezar a elegir el material también en base a su impacto ambiental”.

Altamente reciclables

Además de la selección de materiales a emplear y la energía que se va a consumir, en el proceso edificatorio hay que tener en cuenta los residuos que se van a generar cuando se demuela el edificio.

A este respecto, el componente principal de las tejas cerámicas es la arcilla, un material natural abundante y renovable que, a diferencia de otros, no emite compuestos orgánicos volátiles (COV) ni apenas gas radón. A pesar de la larga vida que tienen las cubiertas de tejas cerámicas debido a su elevada durabilidad, en caso de reparación o restitución de materiales, estos pueden recuperarse y reutilizarse fácilmente.

Los restos de teja cerámica son residuos inertes, altamente reciclables en diferentes usos como material de relleno y estabilización de carreteras, áridos para hormigón y morteros, sustrato de plantas o, incluso, tierra batida en pistas de tenis.

“Las cubiertas inclinadas microventiladas de teja cerámica, gracias a su compacidad, aislamiento térmico y ventilación, minimizan las pérdidas energéticas que se producen a través de la misma; por ello las tejas cerámicas son óptimas para la construcción sostenible y, más concretamente, para el diseño de Edificios Pasivos”, subraya Noé Román.

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