El ladrillo cortado por su cara vista, ya sea de acabado manual, liso o esmaltado, es el material perfecto para revestir interiores y exteriores. Su espesor reducido ocupa el mínimo espacio una vez instalado, logrando la misma apariencia y tacto que un ladrillo caravista entero y optimizando el aprovechamiento del área útil además de aportar un menor peso a los muros, siendo un gran sustituto del alicatado tradicional.
- FUNCIONAL
Tanto en interiores como en exteriores, se adaptan a distintas superficies, formas, rincones y esquinas - RÁPIDO
Colocación sencilla y rápida mediante adhesivos o morteros especiales, sin necesidad de realizar grandes obras - VANGUARDISTA
Aspecto y texturas reales del ladrillo caravista para obtener resultados asombrosos en cualquier entorno

Las plaquetas caravista revolucionan los revestimientos en la arquitectura y el interiorismo
Su reducido espesor y peso hacen que su colocación sea rápida y sencilla sobre superficies ya existentes tanto en interiores como en exteriores, ocupando muy poco espacio y sin sacrificar metros útiles. Al estar fabricadas con cerámica cocida, ofrecen una gran resistencia a la intemperie, cambios de temperatura y paso del tiempo, manteniendo su color y aspecto original.
- Bajo mantenimiento por su condición caravista
- Instalación rápida y sencilla con adhesivos
- Aprovechamiento del espacio y peso reducido
- Amplia variedad de formatos, colores y acabados
- Válidas para exterior e interior
- Apariencia y tacto real del ladrillo caravista

La revolución del revestimiento de paredes, muros y fachadas
Las plaquetas cerámicas caravista contribuyen a un mejor aislamiento, estabilizando la temperatura interior.
Al ser un material inerte y libre de componentes tóxicos, mejoran la calidad ambiental del espacio, no emiten olores y reducen la reverberación del sonido.

Son el elemento ideal para cubrir superficies, rehabilitar fachadas antiguas sin grandes obras y revestir muros interiores, prolongando la vida útil del soporte original sin añadir cargas excesivas a la estructura. Los colores reales en masa y su cocción a altas temperaturas garantizan que cada pieza permanezca inalterable con el tiempo, asegurando un acabado duradero y de gran valor decorativo.
