Generalizar es injusto y en arquitectura más, pero parece, con la evidencia de los hechos y los tópicos recurrentes en algunos estratos de la construcción en España, que parte de los arquitectos desconocen la variedad de fachadas que se pueden ejecutar hoy en día con ladrillo cara vista.
Durante unos sesenta años se ha extendido una solución constructiva basada en medio pie, trasdosado con cámara aislada y tabique interior, que se ha relacionado con la estructura porticada mediante apoyos parciales, voladizos y plaquetas… En viviendas colectivas, la mayor parte de las veces, e incluso en otros usos, se ha seguido buscando que el ladrillo visto fuera la imagen final, aún asumiendo esa manera de construir cerramientos Made in Spain, con ciertas limitaciones.
Un ladrillo que podría no haberse utilizado, en algún tipo de edificios, por interpretarse como un sistema poco flexible y que predetermina en exceso, por dimensiones de los huecos y textura a escala decímetro, hacia una arquitectura encasillada en otro tiempo.
Pero, ¿qué se puede decir a estas alturas de siglo, sobre las variantes posibles del ladrillo cara vista en sistemas constructivos de fachada? Pues, principalmente que las opciones son muchas, empezando por soluciones industrializadas en seco o prefabricadas, y terminando en otras, en la que las piezas se reciben una a una con mortero, pero tienen poco de convencionales. Albañilería como siempre, pero con resultados de mejor comportamiento que nunca: sin puentes térmicos ni piezas donde se puedan concentrar patologías.
En las obras que publicamos tozudamente en conarquitectura los últimos años ya venimos hablando de esto: la industria ha evolucionado más de lo que podría parecer. Algunos arquitectos ya se aprovechan de este empujón. En este número, el último del primer cuarto de siglo XXI (sic, contando el año 2000 en él) hemos ordenado en nueve obras, seis de las posibles soluciones constructivas de fachada con sistemas basados en ladrillo cara vista. Preparados hoy mismo, a pie de fábrica, para formar parte de cualquier futuro proyecto intemporal, y aportando un ciclo de vida de 150 años.









